Subiendo la persiana

“Oiga mozo, ¿y no sería más fácil que en lugar de intentar meter mi baúl en el camarote, metiera mi camarote dentro del baúl? “
Groucho Marx, Una Noche en la Ópera

Cuando me despedí de ustedes, mi intención no era otra que volver a retomar la actividad bloggera a mediados de semana, que es poco más o menos cuando un servidor volvió a poner los pies en la seudopoblada urbe donde reside. El problema es que he necesitado unos días de descontaminación post-vacacional, visto lo visto. Porque cuando uno se retira a la refrescante y aislada geografía montañesa, espera, como mínimo, descansar, no ya de uno mismo, sino de ese elemento constante que es la masa. Y, como no podía ser de otra manera, no ha sido así, ni mucho menos. Porque en medio de esos pueblos perdidos de la mano de Dios, la situación no es más que una reproducción a escala de la cotideanidad de las grandes ciudades: los machos mexicanos son, si cabe, mucho más machos mexicanos de lo habitual (presupuestamente por la ociosidad constante que les lleva al ninguneamiento veraniego) y sus respectivas, unas marujas mucho más alienadas y sumisas al yugo del patriarcado de lo que un servidor está acostumbrado.
Eso sí, a la mínima que uno se retira a una distancia prudencial de las zonas habitadas la situación cambia radicalmente; cualquier elemento humano hallado en medio de un polvoriento camino de montaña se convierte en compañero de especie en medio de los parajes inhóspitos (¿?) y se da entonces un fenómeno paranormal en los tiempos que corren: la cortesía y/o educación. Para que se hagan una idea, en una excursión de cuatro horas y media por la montaña me topé con seis personitas, las cuales todas saludaron cordialmente a su paso. De lo cual extraje la conclusión de que “el nivel de comunicación entre especímenes humanos es directamente proporcional a la distancia que existe entre ellos y la civilización urbanizada“. Cuanto menos curioso, a qué negarlo…
Con lo cual el concepto “alejarme del mundanal ruido” del que les hablaba, ya ven que ha quedado en agua de borrajas. Aún así, unas buenas dosis de aire más puro de lo habitual, otras tantas de cultivo del intelecto a base de lecturas y visitas varias y una buena compañía han hecho que un servidor vuelva a la cotideanidad con las pilas cargadas y listo para lo que venga (lástima que esos ánimos tengan una duración tan limitada, pero bueno…).

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